Uvalde, el pueblo que cambió las risas de niños por silencio: “El duelo durará años”

Estudiantes asisten con ramos de flores a la escuela primaria de Uvalde, Texas. Después del tiroteo en Uvalde, Texas. El colegio donde Salvador Ramos, de 18 años disparó y mató a 19 niños y dos profesores.

La localidad tejana continúa en ‘shock’ tras la matanza en una escuela de primaria a manos de un adolescente que dejó a 19 estudiantes y dos maestras muertos.

Frank Salazar, 18 años, se había despertado la mañana del miércoles dispuesto a pasar página, pero al mirar por la ventana se dio cuenta de que sus planes no iban a hacerse realidad. Un río de furgones de policía, ambulancias y medios de comunicación abarrotan la calle de su casa, a unos 300 metros de la escuela primaria Robb, donde otro joven de 18 años, Salvador Ramos, asesinó el martes a tiros a 19 niños y dos profesoras. “Estamos en shock. Esto es un pueblo pequeño. El duelo durará meses o años”, cuenta Salazar un día después de la tragedia, en el jardín de su casa. En Uvalde, un pueblo rural de 16.000 habitantes en el centro de Texas, todo está cerca, todos se conocen y nadie esperaba que algo así les sucediera a ellos. Salazar estudió en la primaria Robb y un par de calles más arriba de su casa está el instituto donde compartía clase con el asesino, abatido por la policía el martes, que también vivía en el mismo barrio. Ambos iban incluso a compartir ceremonia de graduación esta semana.

Frank Salazar, 18 años, se había despertado la mañana del miércoles dispuesto a pasar página, pero al mirar por la ventana se dio cuenta de que sus planes no iban a hacerse realidad. Un río de furgones de policía, ambulancias y medios de comunicación abarrotan la calle de su casa, a unos 300 metros de la escuela primaria Robb, donde otro joven de 18 años, Salvador Ramos, asesinó el martes a tiros a 19 niños y dos profesoras. “Estamos en shock. Esto es un pueblo pequeño. El duelo durará meses o años”, cuenta Salazar un día después de la tragedia, en el jardín de su casa. En Uvalde, un pueblo rural de 16.000 habitantes en el centro de Texas, todo está cerca, todos se conocen y nadie esperaba que algo así les sucediera a ellos. Salazar estudió en la primaria Robb y un par de calles más arriba de su casa está el instituto donde compartía clase con el asesino, abatido por la policía el martes, que también vivía en el mismo barrio. Ambos iban incluso a compartir ceremonia de graduación esta semana.

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