Vidas estancadas en el limbo la frontera: el drama de los niños migrantes en Tijuana

Entrevista con Carlos Hernández Vázquez, director del documental Lejos de casa, que participa en la 37 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

El documental ‘Lejos de casa’, de Carlos Hernández, retrata el día a día de los menores de edad que esperan en México su solicitud de asilo para poder cruzar a Estados Unidos.

La escena podría parecer inofensiva, pero no lo es: dos niños menores de 10 años pasan la mañana con camiones de juguete y soldados en miniatura.

—Este es el soldado que te deporta.

—Yo soy de aquí, yo puedo pasar a América porque tengo credencial.

—Pero no puedes ir a Estados Unidos.

—Exacto.

Niños que juegan que no pueden cruzar la frontera. Que recrean a policías migratorios que les impiden el paso. La realidad del mundo de los adultos reflejada en las actividades de los críos. Así comienza Lejos de casa (2022), un documental del cineasta Carlos Hernández que retrata el día a día de los menores de edad migrantes que esperan en Tijuana, México, su solicitud de asilo para poder cruzar a Estados Unidos. Acaba de estrenarse en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

“Ellos oyen lo del muro [la construcción de un muro en la frontera para bloquear el paso de migrantes, una promesa electoral del expresidente estadounidense Donald Trump] y juegan a construir un muro. Estoy convencido de que saben que están siendo rechazados y tienen que esperar”, cuenta Hernández (Guanajuato, 38 años) un domingo de junio en la cafetería de la Cineteca de Guadalajara.

El documental no está narrado desde la épica, no hay grandes escenas de acción, intentos de saltos a la valla ni escenas en los masivos campamentos de refugiados. Lejos de casa se centra en el día a día sin acontecimientos de los niños que esperan en tres albergues distintos. Hay muchas tardes muertas, un tiempo que pasa lento, un limbo total sin mucho que hacer más que esperar, esperar y esperar una cita para solicitar asilo que parece que nunca termina de llegar.

Desde enero de 2019 hasta enero de 2021, el Gobierno de Trump envió a más de 71.000 solicitantes de asilo a esperar la resolución a México gracias al programa. Unos 19.000 menores de edad solicitan cada año asilo en EE UU, de acuerdo con cifras del propio documental.

El mismo año que empezó a funcionar el programa, Hernández, que viajaba con asiduidad a Tijuana, se dio cuenta de que algo había cambiado en la forma de migrar. Muchos ya no eran hombres que llegaban persiguiendo el sueño americano. Ahora cada vez había más mujeres y niños que huían de la violencia de sus países de origen. “Es increíble como la violencia ha permeado en toda la región. El [programa] ‘Quédate en México’ hace de embudo en la frontera, y los niños son los que lo viven de forma más directa.”

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