La justicia argentina señala a Plácido Domingo como presunto “cliente” de una red de trata desarticulada en Buenos Aires

Unas escuchas telefónicas ordenadas contra la secta de la Escuela de Yoga muestran supuestamente al tenor negociando un servicio sexual

Plácido Domingo fue “lo que parece ser un cliente” de los servicios sexuales ofrecidos por la Escuela de Yoga de Buenos Aires, una secta con más de 30 años de historia desarticulada la semana pasada por la justicia argentina, según aseguran fuentes de la investigación a este diario. En una serie de escuchas telefónicas ordenadas por el juez Ariel Lijo, a cargo de la investigación, se escucha a un cliente, y según las pesquisas, se trataría del tenor. El hombre habla con una mujer que se hace llamar Mendy, a la que le explica cómo debe concretarse el encuentro. La mujer habla más tarde con el líder de la secta y celebra que el cliente, presuntamente Domingo, ya “ha organizado la matufia” [un engaño] para que “los agentes no se den cuenta”. Las mismas fuentes consultadas aseguran que la voz es la del tenor y que Plácido Domingo no está imputado por delito alguno, pero advierten de que aún resta “revisar una cantidad enorme de documentación en papel y digital”. Este diario ha tratado de contactar con Domingo de forma directa y a través de su entorno, sin obtener respuesta.

El diálogo telefónico, del que se desconoce la fecha —Domingo actuó en el Teatro Colón de la capital argentina el pasado abril— se filtró el martes por la tarde y consta de tres partes. En la primera, Mendy y Juan Percowicz, líder de la secta detenido el pasado viernes junto a otra veintena de personas, resuelven aceptar el encargo del hombre que realiza la llamada. “Plácido dijo que podía venir a visitarnos, es decir, que va a venir a visitarme. Porque él va a casa en Nueva York y lo recordó ayer”, dice la mujer en los audios que obran en el expediente judicial. Por la importancia del encuentro, Percowicz autoriza el uso del Museo, como llamaban a un edificio del centro de Buenos Aires acondicionado para encuentros sexuales. En un segundo audio, se escucha la supuesta voz de Plácido Domingo dando indicaciones a Mendy. “Cuando salgamos de la cena venimos separados, lo hacemos así porque mis agentes se van a subir a la habitación cuando yo suba y se van a quedar en el mismo piso”, comenta el hombre, que la investigación señala que es Plácido Domingo, que procede a indicar a la mujer el número de habitación en la que se deben encontrar. Cerrado el trato, Mendy vuelve a llamar al jefe. “Ya me llamó y armó la matufia para que me quede en el hotel sin que los agentes se den cuenta”, le dice a Percowicz. “Qué degenerada que sos”, celebra su interlocutor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *