El misterio de la salamandra que regenera sus extremidades y podría curar heridas humanas

Descifrar el código celular del ajolote, relacionado con el dios azteca del fuego, podría ayudar a tratar mejor las lesiones graves.

Las salamandras son criaturas extraordinarias. Si alguno de estos anfibios pierde un dedo, este vuelve a crecer. Además, si se le corta un trozo del corazón o de la médula espinal también son capaces de regenerarlos. Puede impresionar incluso más el hecho de que sus patas vuelvan a crecer después de que algún depredador hambriento les haya arrancado una de un mordisco. Una de las especies de salamandra más famosas es el ajolote (Ambystoma mexicanum), que habita en los lagos cercanos a Ciudad de México.

El ajolote es el Peter Pan de las salamandras. Incluso los especímenes adultos en edad de reproducción, de unos 30 centímetros de largo, conservan rasgos de su etapa juvenil durante todo su ciclo vital. Conservan sus características y prominentes branquias, que sobresalen de la parte posterior de su cabeza, desde la fase larvaria. Además, el hecho de que nunca salgan del agua durante toda su vida es un comportamiento inusual para un anfibio.

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