La agonía de las lenguas indígenas de la Amazonia ante la amenaza de la televisión

An indigenous person attends an event with Luiz Inacio Lula da Silva, Brazil's former president, at Parque dos Igarapes in Belem, Para state, Brazil, on Friday, Sept. 2, 2022. A fresh round of Brazil polls show that President Jair Bolsonaro's cash subsidies for the poor, a flood of campaign ads and a bad-tempered debate failed to sway voters weeks before general elections as leftist challenger Lula maintained a large lead. Photographer: Maira Erlich/Bloomberg

Se hablan unas 126 idiomas nativos en la parte brasileña, que ha visto extinguirse 25 lenguas desde el inicio del XXI.

Cuando solo queda un único hablante, una lengua ya está muerta porque perdió su función. Ya no sirve para comunicarse. Quizá la que habló en su día el indio del agujero murió muchos años antes de que falleciera este indígena brasileño que vivió media vida solo en la jungla. Como durante 26 años jamás pronunció una palabra ante los blancos, el mundo desconoce —ni sabrá nunca— qué idioma hablaba o a qué etnia pertenecía. Brasil, que hace 200 años consiguió ser costurado como un único país gracias entre otros factores al portugués, atesoraba unas 165 lenguas indígenas vivas hace una década. Es el recuento más actualizado del lingüista brasileño e investigador Wilmar de Angelis.

Son idiomas pequeñitos porque los nativos son solo unos 900.000, es decir, el 0,5% de la población brasileña. El impresionante patrimonio lingüístico de Brasil se concentra en la Amazonia, un territorio que abarca nueve países y acoge unas 300 lenguas nativas. Solo la Amazonia brasileña equivale al doble del territorio de la Unión Europea. Allí se hablan 126 lenguas, cuenta al teléfono desde Campinas (São Paulo) este especialista.

Cada una es un universo. La mitad carece de escritura. Las que la tienen es a menudo por imposición de los misioneros estadounidenses que llegaban a las aldeas con sus Biblias a partir de los años sesenta en busca de almas que convertir.

Calcula De Angelis que hace una década una cuarta parte de las lenguas amazónicas era hablada por menos de 50 personas. Y unas 15, por menos de diez indígenas. Es el caso de los últimos piripkura, un tío y un sobrino que evitan el contacto con los blancos. Tienen ese onomatopéyico nombre porque se mueven como mariposas. El dúo, que protagoniza un documental titulado Piripkura, está monitoreado hace años por la Fundación Nacional del Indio (Funai), como el fallecido indio del agujero.

El tikuna, el idioma indígena más utilizado de la Amazonia con unos 45.000 hablantes, se parece al euskera, revela el lingüista. No por su sonido, que es tonal, como el chino, nada habitual por estas tierras, sino porque quedó aislado de otros idiomas nativos.

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