El Doctor Simi: el negocio millonario detrás de un peluche bonachón

El muñeco es la mascota de las Farmacias Similares, una poderosa y controversial cadena que ha logrado mantenerse entre las líderes en el mercado mexicano con golpes de “genio” mercadotécnicos.

Uno de ellos apareció entre las miles de ofrendas depositadas ante las rejas del Palacio de Buckingham para honrar a la fallecida Isabel II y su imagen se volvió viral en las redes. Pero se han producido más avistamientos famosos. El cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson, “puso a cantar” (al menos le acercó el micrófono al rostro) a otro, en el lleno total de la banda de heavy metal británica en el Foro Sol de la Ciudad de México hace apenas una semana.

También estrellas del pop como Rosalía o Lady Gaga se han llevado su propio bombardeo con ellos como proyectiles lanzados por su público; bombardeo, cabe aclarar, amistoso y reverente. Algunos fans de Rammstein recibieron mofas por solicitar que no se les arrojaran a los integrantes de su banda favorita en su visita a México prevista para el próximo octubre. Y el cantante de Café Tacuba, Rubén Albarrán, hizo enfurecer a millones por arrancarle la cabeza (con muchos trabajos) al que le aventaron durante un concierto en Bélgica, el martes pasado, como parte de su gira por Europa.

Hablamos, cómo no, de los muñecos del Doctor Simi, mascota de las Farmacias Similares, una poderosa y controversial cadena que ha logrado mantenerse entre las líderes en el mercado mexicano, centro y sudamericano (cuenta con más de 6 mil sucursales y franquicias, según su web institucional) con golpes de “genio” mercadotécnicos como estos. Pertenece a un grupo llamado Por Un País Mejor, que también integra a la cadena de Laboratorios Best, a las Fundaciones Doctor Simi, Best y Eugenia A. C. y al Centro Simi de Salud Emocional (Simisae).

¿Por qué la última moda en los espectáculos mexicanos es obsequiar Doctores Simi a los artistas? Habría que comenzar por una mínima tipología del juguete. El personaje del Doctor Simi corresponde a un hombre calvo, de grandes mostachos, cejas canosas y traje blanco. Recuerda un poco a Rich Uncle Pennybags, la mascota del popular juego de mesa Monopoly, aunque expresamente se dice que está basada en el actor Joaquín Pardavé, uno de los clásicos de la llamada “Época de Oro” del cine mexicano. Los peluches son fabricados con materiales reciclados en Cholula, Puebla, por Cinia, una empresa textil que da empleo a jóvenes con discapacidades intelectuales y que se encarga también de proveer uniformes y batas para el personal de las Farmacias Similares.

¿Y quién es el Doctor Simi de carne y hueso? El dueño del grupo es el empresario Víctor González Torres (Ciudad de México, 1947). Su familia es de sobra conocida. Su hermano Jorge González Torres fundó en los ochenta y dirigió por años el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y heredó el puesto a su propio retoño, Jorge Emilio González, quien lo ejerció hasta 2011. Y su hermano Javier es uno de los líderes de su competencia, pues preside Farmacias Fénix y Farmacias de Genéricos Intercambiables y laboratorios IGFA. Hay otros hermanos, el más conocido de los cuales es el sacerdote jesuita Enrique González Torres, ex rector de la Ibero.

El discurso explícito de las Farmacias Similares consiste en apoyar a las familias desfavorecidas y para ellos organiza enormes campañas publicitarias que han atravesado diversas épocas, desde el uso de edecanes y modelos femeninas y la articulación de una frustrada candidatura a la presidencia de su dueño en 2006 hasta la proliferación de botargas del Doctor Simi afuera de las sucursales. La empresa creció con la distribución de medicamentos “similares” mucho más baratos que los de patente, hasta que la ley mexicana los puso en orden en 2010, obligando a los laboratorios a que sus productos cumplieran la reglamentación para que sus productos pudieran ser considerados Genéricos Intercambiables. El grupo dio el salto sin mayores problemas y no ha dejado de crecer.

A González Torres le han dicho populista y explotador de las necesidades de un pueblo a la deriva ante los altos costos de la medicina privada y la ineficacia terminal de la salud pública. Él se sostiene en su discurso benefactor y sigue en lo suyo: haciendo millones. Y sus peluches han conseguido, al menos por este verano, ser los reyes del corazón de esos miles de mexicanos que van a conciertos y hacen chistes en Twitter. ¿Casualidad? ¿Plan maestro de ventas? El Doctor Simi parece haberse implantado irreversiblemente en las mentes del país.

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