El potencial del sargazo: cuando el gran problema del Caribe se convierte en materia prima

La macroalga que amenaza las costas caribeñas ya está siendo explotada comercialmente. Gracias a su composición y rápido crecimiento, los usos van de la ganadería hasta la industria farmacéutica.

El año 2011 marcó un antes y un después en los paisajes caribeños. La proliferación sin precedentes de algas sargassum pelágicas, el sargazo arrastrado por las corrientes oceánicas, empezó a quedar varado en las playas de toda la región, con un impacto catastrófico en los medios de vida costeros y en las economías nacionales, muchas sustentadas por el turismo

Pero, donde algunos solo ven una amenaza, otros han hallado una oportunidad, como los tantos emprendedores y equipos de investigación que utilizan el sargazo como recurso primario para diferentes beneficios. “Son muchos los sectores que lo están aprovechando y más los que podrían hacerlo”, apunta Brigitta van Tussenbroek, especialista en macroalgas del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, y una de las autoras de una guía sobre los usos del sargazo que ha lanzado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que aglomera su potencial para hasta 15 ámbitos distintos.

La aplicación de la macroalga como materia prima para una amplia gama de industrias no es novedosa: se estima que cada año 12 millones de toneladas de algas son aprovechadas en todo el mundo, particularmente en Asia y el Pacífico. En el Caribe, el uso de vegetales marinos ha sido hasta ahora bastante limitado. No obstante, la gravedad que ha generado este problema asociado a los efectos del cambio climático ha despertado el ingenio empresarial de la región.

Alimento para el ganado y sustrato para la agricultura

Las algas se han utilizado tradicionalmente en la cría de animales, “y el sargazo pelágico, compuesto por una amplia gama de macro, micronutrientes y minerales, puede ser utilizado para su alimentación con muchos beneficios”, asegura van Tussenbroek, de origen holandés, pero que lleva más de tres décadas en México.

Análisis detallados del sargazo señalan su composición rica en proteínas, vitaminas, grasas poliinsaturadas ácidos, carbohidratos, fibras y compuestos bioactivos, apta para alimentar a un sinfín de especies como vacas, ovejas, caballos, aves, peces o camarones, entre muchos otros, “y hasta mascotas”, agrega la bióloga. Según apuntan diversos estudios, estas algas pardas tienen el potencial de incrementar el crecimiento, desarrollo, salud general y la inmunidad animal, por lo que varias iniciativas de investigación en el Caribe están estudiando el valor de los vegetales pelágicos para la alimentación animal y algunas ya lo están comercializando, como la empresa jamaicana Awganic Inputs, que transforma la macroalga en alimento para ganado caprino.

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