Proyecto Creadoras: una iniciativa para abrir espacio a las mujeres artistas de Venezuela

Muestranco de desarrollo de América Latina y el Caribe y a las organizaciones Volante Studio y GBGArts a promover desde Venezuela una iniciativa para darles una mayor visibilidad y reivindicar su talento. Desde 1980, solo entre el 4 y 12% de los reconocimientos en este ámbito del país han sido ganados por creadoras. El importante Premio Eugenio Mendoza de arte contemporáneo lo han obtenido menos de una decena de creadoras, a pesar de que tiene 40 años de historia. No fue sino hasta 2013 que la Concha de Oro del reconocido Festival de San Sebastián se la llevó una latinoamericana, la directora venezolana Mariana Rondón, con la película Pelo malo.

Sobre estas brechas se soporta esta iniciativa que incluye un concurso abierto para artistas venezolanas en dibujo, pintura, grabado, escultura, artes gráficas, fotografía, collage, instalaciones, nuevos medios, y utilitarias como la cerámica, diseño y artesanía. La inscripción finaliza el próximo 5 de marzo. “Creemos que la cultura es una herramienta de inclusión social. Estamos comprometidos a buscar el empoderamiento real y sustantivo de mujeres y niñas, como un motor de desarrollo en América Latina”, señaló Alejandra Claro, secretaria general de CAF. “Nuestra generación no va a ver la equidad de género, pero si no comenzamos ahora ni siquiera nuestros nietos podrán tener esa alternativa. Hay que trabajar desde ya por las generaciones futuras”, agregó sobre el sentido de urgencia Ana Baiardi, gerenta de Equidad, Inclusión y Diversidad de CAF y ex ministra de la Mujer de Paraguay.

El Proyecto Creadoras ha dado visibilidad a venezolanas que han impulsado el arte y los derechos de las mujeres desde distintas esferas e interseccionalidades. Una de ellas es Dawanedü Emajenewa, líder indígena yekwana y artesana en la comunidad del río Caura, del sur de Venezuela. Con su organización, Adonis ha promovido el trabajo de las mujeres en la cestería tradicional. Dawanedü no fue a la escuela hasta los nueve años y estuvo la mayor parte de su vida tejiendo junto con su bisabuela. “El tejido era mi juguete, pero si no lo hubiese aprendido no podría ver la vida con sabiduría”, dice. La lideresa ha encabezado la sostenibilidad de las mujeres de 23 comunidades yekwanas a través de este oficio, en oposición a la voracidad minera que está arrasando este territorio. Con apoyo de organizaciones ambientalistas como Tierra Viva han recibido talleres de comercio para convertirse en emprendedoras. “En un momento pensé que íbamos a vivir un etnocidio, porque corromper la tierra es faltarle el respeto a nuestros ancestros”.

Con ayuda de muletas y grandes dificultades motrices en manos y pies, Palmira Correa llegó en 2022 al pabellón de Venezuela en la edición 59 de la Bienal de Venecia. Es representante del arte popular y fue la primera en ocupar ese espacio. Se ha dedicado a pintar lo cotidiano, lo religioso y la historia. Las obras que creó en su taller de Caracas han recorrido el mundo.

“Todas las dificultades me ayudaron a crecer y salir”, comenta. En las aguas del arte contemporáneo se encuentra Malu Valerio, ganadora en 2019 del Premio Eugenio Mendoza. “Empecé a cuestionar los roles que las mujeres en mi entorno personal y familiar iban reproduciendo”, dice la joven. La artista ha desarrollado una obra que se cruza con el activismo, en la que ha reinterpretado las huellas de las violencias en los cuerpos de mujeres, con un trabajo en el que ha involucrado a la activista y sobreviviente de violencia de género Linda Loaiza López, que se hizo abogada para defenderse y llevó su denuncia hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, responsabilizando al Estado venezolano por su revictimización y la impunidad de su caso.

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