Síndrome de Morquio: Una Enfermedad de Almacenamiento Lisosomal

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El Síndrome de Morquio es un trastorno genético raro perteneciente al grupo de las mucopolisacaridosis (MPS), específicamente conocido como MPS IV. Esta enfermedad afecta la capacidad del organismo para descomponer y reciclar ciertas sustancias llamadas glicosaminoglicanos (GAGs), lo que provoca su acumulación en las células y tejidos.

Causas

El Síndrome de Morquio es causado por mutaciones en los genes:

GALNS (MPS IV A): Provoca deficiencia de la enzima galactosamina-6-sulfatasa.

GLB1 (MPS IV B): Produce deficiencia de la enzima beta-galactosidasa.

Ambas alteraciones impiden la descomposición de los GAGs, especialmente el queratán sulfato y la condroitina-6-sulfato, lo que genera acumulación en huesos, cartílagos y otros tejidos.

Síntomas

Los signos del Síndrome de Morquio generalmente aparecen en los primeros años de vida e incluyen:

Baja estatura y crecimiento lento

Deformidades óseas como escoliosis y tórax prominente

Debilidad muscular y dificultades para caminar

Rigidez articular

Problemas respiratorios

Visión y audición afectadas

Hipoplasia odontoidea (malformación cervical que puede causar compresión medular)

A diferencia de otras mucopolisacaridosis, el desarrollo cognitivo suele ser normal.

Diagnóstico

El diagnóstico incluye:

Evaluación clínica de los síntomas

Análisis de orina para detectar GAGs

Pruebas enzimáticas para medir la actividad de las enzimas implicadas

Estudios genéticos para identificar mutaciones en los genes GALNS o GLB1

Tratamiento

Actualmente, no existe una cura para el Síndrome de Morquio. El tratamiento es sintomático y de soporte e incluye:

Terapia Enzimática Sustitutiva (TES) con el medicamento elosulfasa alfa (para MPS IV A)

Cirugías ortopédicas para corregir deformidades óseas

Fisioterapia para mejorar la movilidad

Monitoreo respiratorio y cardiovascular

Pronóstico

El pronóstico varía según la gravedad de los síntomas y la rapidez con la que se realice el diagnóstico y tratamiento. Con un manejo adecuado, muchos pacientes pueden mantener una buena calidad de vida.

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